viernes, 14 de febrero de 2014

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Nadie me soporta, es un hecho. Cada día se hace más atractiva la idea de morir. Cada día me da más igual todo.
Nadie me necesita.
Nadie me quiere.
Nadie llorará.
Nadie me echará en falta.

jueves, 6 de febrero de 2014

P.

Será por falta de problemas, por falta de ansiedad, por falta de ojeras, por falta de estrés. Será por falta de hostias.
No sé porqué será.
El caso es que sigo dándole vueltas, y mira que ha pasado tiempo, todo el mundo piensa que estoy bien, que no me importas, ya apenas hablo de ti, aunque no saber nada, me deja sin nada que decir, y eso en parte me está matando.
Por otro lado, me gusta que me ignores, que te hayas ido, que tus promesas y tus palabras hayan perdido toda su validez, así yo puedo faltar a las mías. 
Decías quererme, decías que sin mí estarías solo, que serías imbécil por dejar escapar a la única persona que te ha querido, que sería horrible para ti si dejásemos de hablar, ahora bien, ¿por qué? ¿Por qué coño dijiste todo eso cuando ni siquiera era verdad? ¿Por qué no demostraste nunca que te importaba? ¿Por qué huiste a la primera de cambio?
Te prometí seguir viva, te prometí aguantar, y ahora soy completamente libre de faltar a esa promesa. Espero sepas de sobra que jamás lo haría por ti, o por tu culpa, como quieras llamarlo, pero sí es cierto que tu falta me deja desprotegida ante las numerosas hostias que me está dando la realidad. Y pensaba que estaba mal contigo, que la inseguridad y el miedo a perderte eran lo peor que me habían pasado. Ingenua de mí. 
Estoy enfadada conmigo misma porque tu huida me siga doliendo más de un mes después, estoy enfadada conmigo misma por no haberme hecho caso desde el principio, por haber dejado que todo pasase, que te acercaras, que me besaras, estoy enfadada conmigo misma por haberte dado mucha más importancia de la que mereces, estoy furiosa por haber demostrado cien veces más cosas que tú, estoy enfadada por todas esas veces que he detenido la cuchilla a milímetros de mi piel por ti, por haber sonreído gracias a ti, por haber sido feliz y ahora quedarme con este vacío en el pecho. 
Me siento estúpida dándole importancia a esto cuando tengo problemas a centímetros de mí mientras tú sigues a kilómetros y ni siquiera cruzamos una palabra a la semana. Me siento imbécil, patética, sucia. Porque a fin de cuentas, todo esto es culpa mía. ¿Qué esperaba de esto? ¿Esperaba que te enamorases de mí siendo la persona que da más asco en el mundo? ¿Esperaba que sintieses algo por mí cuando llevabas meses implorando algo de atención de otra persona? ¿Por qué dejé que pasase todo esto? ¿En qué momento conseguiste que me volviese tan débil? ¿Cuándo pasó? 
¿Creías que podías salvarme? Es demasiado tarde para mí. Lo era antes de conocerte. Y la única razón por la que sigo aquí, se está desmoronando. 
Odiaría que te sintieses culpable de todo esto, porque no lo eres. Hiciste lo que pudiste y conseguiste que te quisiera más de lo que me odio. Y mira que intento no pensar en ti, sacarte de mi cabeza y no pasar noches enteras llorando envuelta en sangre. Me siento estúpida, avergonzada, y he convertido esto en un secreto que no soy capaz de manejar. Pero siento que el mundo no confía en mí, y que no puedo confiar en el mundo. 

Gracias por actuar con la elegancia de un Ruh, gracias por pasar por el escenario de mi vida, eres un gran actor, fuiste capaz de hacerme creer que quería y podía salir de esto.